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Rogér Fakhr y Charif Megarbane en directo en la Sala Clamores de Madrid durante Primavera Tours 2025

Rogér Fakhr y Charif Megarbane trazan el mapa libanés en Clamores

By Actualidad, Conciertos, Reseñas, Tendencias, Últimas noticias

Dos generaciones, una misma herida y un baile contra el olvido.

Este viernes la sala Clamores se convirtió en un túnel sonoro que conectó el Madrid nocturno con el Líbano profundo, el de las cintas grabadas en salones domésticos, el de las melodías que sobrevivieron a la guerra, el de una escena que hoy vuelve a respirar en presente. Dentro del ciclo Primavera Tours, Rogér Fakhr y Charif Megarbane dibujaron un mapa musical que cruzó décadas, exilios y estéticas. Primero, una hora de folk introspectivo a cargo de Fakhr. Después, noventa minutos de psicodelia-funk global firmados por Megarbane.

No fue un concierto doble. Fue una genealogía en directo. Del Beirut de los setenta rescatado por Habibi Funk al laboratorio DIY contemporáneo que hoy conecta África, Oriente Medio y Europa. Una apuesta coherente y valiente de Primavera Sound por una idea de lo global que huye del decorado y se instala en la raíz.

De las cintas perdidas al futuro posible

La música libanesa de los años 60, 70 y 80 quedó enterrada bajo la guerra civil, el exilio y el olvido. Ese archivo fragmentado ha vuelto a emerger gracias a Habibi Funk, el sello berlinés fundado por Jannis Stürtz, que no solo reedita, investiga, contextualiza y repara. Licencias éticas, reparto justo de beneficios, contacto directo con artistas o familias, y booklets que funcionan como pequeñas piezas de arqueología cultural.

Rogér Fakhr tocando en directo en Clamores con su banda durante Primavera Tours 2025

Rogér Fakhr en Clamores interpretando «Fine Away» / ©Un Día, Un disco.

El mapa comienza antes de Fakhr, en figuras como Ahmed Malek, pionero del library jazz magrebí y mediterráneo, cuya huella planea sobre el folk sobrio y melancólico delcantautor libanés. En los años 70, mientras Beirut se desangraba, Rogér Fakhr grababa casetes caseros de una delicadeza casi clandestina. «Fine Anyway« y «East of Any Place» revelaron décadas después una voz suspendida entre Dylan y Crosby, Stills & Nash, entre el exilio y la resistencia íntima. Canciones como “Gone Away Again” suenan hoy como cartas enviadas desde un país que ya no existe.

Charif Megarbane encarna el salto temporal. Más de 80 discos en una década, múltiples alias (Cosmic Analogue Ensemble, entre ellos) y una obsesión por el collage sonoro. En álbumes como «Marzipan» o «Hawalat» (030, 2025), conviven kora africana, breaks de hip-hop, library italiana y groove árabe sin jerarquías ni nostalgia impostada. Primavera Tours unió ambas orillas en Clamores, transformando la reedición en experiencia viva y desmontando de paso cualquier estereotipo folclórico.

Transición generacional en estado de gracia

Charif Megarbane actuando en solitario en la Sala Clamores con psicodelia y funk árabe

Charif Megarbane en sala Clamores / ©Un Dia, Un Disco.

La noche arrancó con Rogér Fakhr. Setenta y un años, cuarenta y cuatro sin pisar un escenario. Su presencia fue frágil y firme a la vez. Abrió con “Lady Rain”, guitarra acústica desnuda, voz temblorosa pero precisa. A su alrededor, la banda liderada por Megarbane convirtió ese folk introspectivo en algo más amplio. “Had to Come Back Wet” creció hasta convertirse en un himno melancólico, y en “Fine Away” y “Gone Away Again” el público coreó letras marcadas por el exilio y la guerra como si fueran propias.

Tras una breve pausa, Megarbane retomó el escenario durante hora y media. Donde el público pudo disfrutar de un cruce de psicodelia, riffs orientales y breaks que convirtió Clamores en un zoco futurista. “Hanadi” y “Dreams of an Insomniac” evocaron a Morricone desde una Mediterraneidad expandida, mientras loops y delays tejían un trance hipnótico. La transición fue perfecta, de la intimidad casi confesional de Fakhr al cosmos rítmico de Megarbane. De la canción como refugio a la pista como ritual. Clamores terminó sudando, bailando, celebrando una historia que sigue escribiéndose.

Primavera Tours y el legado vivo de Habibi Funk

El ciclo de conciertos de Primavera Tours confirma una idea clara. Estos sonidos no son exóticos ni periféricos, son centrales. Traer el proyecto de Habibi Funk a salas pequeñas es un gran gesto cultural, una forma de combatir clichés e islamofobia desde el cuerpo y el baile, como ya anticipaba Stürtz hace casi una década.

El legado no está solo en las reediciones. Está en los puentes que se tienden entre generaciones, en la historia postcolonial contada desde el groove, en la música entendida como memoria activa. En Clamores, el Líbano no fue pasado ni archivo, fue presente vivo, compartido y, por una noche, irrepetible.

Sexy Zebras tocando en la presentación del cartel del Inverfest.

Una noche de sorpresas para un invierno de música: así presentó Inverfest su nuevo cartel

By Actualidad, Conciertos, Últimas noticias

El pulso que inaugura el año musical.
Crónica de la fiesta secreta en La Sala del WiZink y del impulso del festival a las nuevas bandas.

La ciudad ya está acostumbrada a que Inverfest inaugure el año poniéndolo todo a vibrar, pero esta vez lo hizo con un guiño especial a su propio público. La presentación del cartel del Inverfest 2026, celebrado en La Sala del WiZink, fue más que un acto promocional, fue un regalo. Un encuentro íntimo, cálido y lleno de complicidades entre el festival y quienes ya habían apostado por él comprando alguna de sus entradas.

Una noche que empezó con secreto

Begut en la presentación del cartel del inverfest.

Begut en la presentación del cartel del inverfest / ©Un Día, Un Disco.

Al cruzar la puerta de La Sala, se respiraba esa energía que solo aparece cuando nadie sabe qué ocurrirá encima del escenario. Las luces bajaron y el festival sacó su primera carta de las actuaciones sorpresa que estaban previstas. Las personas que asistieron tuvieron la gran suerte de poder escuchar a tres bandas que representan a la perfección el espíritu de Inverfest. Talento joven, riesgo, y un Madrid que sigue gestando escenas nuevas.

La primera sorpresa fue Begut, que transformó la sala en un refugio emocional. Con su pop limpio y delicado, abrió un claro en mitad del caos urbano. Sus canciones, íntimas pero luminosas, sonaron como bienvenida y como promesa. Fue el tipo de actuación que recuerda por qué Inverfest tiene un radar tan fino para detectar voces que merecen crecer. Después llegó el turno de Drugos, que derrocharon actitud desde el primer acorde. La banda salió con insolencia y la energía necesaria para sacudir la sala. Sonaron frescos, jóvenes y enérgicos, como si cada canción fuese una puerta que aún están aprendiendo a derribar. El público conectó rápido, era imposible no dejarse arrastrar por su directo.

El golpe de calor en plena noche de lluvia

Sexy Zebras durante la presentación del cartel de Inverfest en Madrid

Sexy Zebras durante su actuación / ©Un Día, Un Disco.

El cierre lo pusieron Sexy Zebras, y lo suyo fue pura descarga. Un directo de esos que no necesitan presentación, solo volumen, entrega y un escenario a la altura. La Sala del WiZink tembló un poco, como debe ser, mientras el trío desplegaba su mezcla de rock, sudor y oficio. Perfecto final para una noche pensada para encender el invierno.

Más allá de la fiesta, la noche dejó claro lo que hace especial a Inverfest. Es un festival que cuida a su público y apuesta por sus artistas. La posibilidad de acceder a un concurso exclusivo por haber comprado entradas del Inverfest dice mucho del compromiso del festival con quienes lo sostienen. Y el hecho de que los protagonistas fuesen tres bandas con tanto potencial confirma que Inverfest es uno de los pocos espacios de Madrid donde las nuevas propuestas encuentran altavoz real.

El festival no solo presenta un cartel, teje escena. Ocupa salas, abre caminos, genera comunidad. Conecta a artistas jóvenes con públicos curiosos y a públicos fieles con nuevas sorpresas.

Un 2026 que llega con fuerza

La presentación fue el aperitivo, porque la verdadera fiesta empieza en enero y se extiende hasta marzo. Inverfest 2026 es una invitación abierta a sumergirse en la música en vivo, a compartir noches inolvidables con artistas que ya han marcado el presente y con quienes están dando sus primeros pasos hacia el futuro. No dejes que te lo cuenten, ve a los conciertos, descubre nuevos sonidos, vibra con tus artistas favoritos y forma parte de la escena que Madrid construye cada invierno. Porque la ciudad late en directo, y este año más que nunca, Inverfest es el punto de encuentro musical que nadie debería perderse.

Consulta aquí la programación.

Drugos durante la presentación del cartel de Inverfest en Madrid

Drugos en la presentación de Inverfest / ©Un Día, Un Disco.

Yellowjackets en Madrid: jazz de club en un teatro de cabaret

By Actualidad, Conciertos, Últimas noticias

El Festival Internacional de Jazz de Madrid acogió el regreso de una banda que sigue tocando con la misma elegancia que en los ochenta.
El decorado de “Cabaret” convirtió el Teatro Albéniz en el lugar perfecto para una noche que fue puro groove en technicolor.

Yellowjackets en su concierto del Teatro Albéniz / ©Un Día, Un Disco.

El Teatro Albéniz todavía respiraba lentejuelas, humo y cortinas de terciopelo cuando los Yellowjackets subieron al escenario este 27 de octubre. Donde días antes sonaba Willkommen, el público del Festival Internacional de Jazz de Madrid se acomodaba en las mesas del ‘Cabaret’ para ver a una banda que lleva casi medio siglo afinando la conexión entre el alma y el voltaje.

Russell Ferrante, Bob Mintzer, Will Kennedy y Dane Alderson salieron con la calma de quien ya no necesita demostrar nada, pero aún disfruta haciéndolo. Lo suyo fue una clase de groove sin nostalgia: temas que parecen escritos ayer, solos que se estiran sin divagar y una precisión quirúrgica disfrazada de jam. El sonido —cálido, expansivo, limpio como un vinilo recién sacado del plástico— se fundía con los ventanales y el decorado del cabaret, generando una atmósfera casi cinematográfica.

El público madrileño, entregado desde el primer compás, respondía con ovaciones que sonaban más a reconocimiento que a sorpresa. Porque si algo demuestran los Yellowjackets es que la veteranía, en el jazz, no pesa: flota. Mintzer soplaba con el aplomo de quien escribe historias con cada nota; Ferrante hilaba melodías que recordaban que el jazz también puede ser un lugar luminoso; y Alderson y Kennedy, desde la base, sostenían todo con una elasticidad rítmica que hacía imposible no moverse un poco en la butaca.

Fue una noche de esas que no buscan épica, pero la consiguen. Un concierto en el que el jazz volvió a sentirse íntimo, elegante, moderno. Y el viejo Teatro Albéniz, vestido de cabaret, se convirtió por unas horas en el club más cool de Los Ángeles.

Kerala Dust

Kerala Dust presentará su universo electrónico en Madrid el viernes 24 de octubre

By Actualidad, Conciertos

El trío londinense llega a la Sala La Paqui con su mezcla hipnótica de electrónica, blues y krautrock

Kerala Dust, una de las bandas más singulares de la escena electrónica europea, actúan este viernes 24 de octubre en la Sala La Paqui (antigua But) de Madrid dentro de su gira internacional Violet Drive Tour. Con una propuesta que desdibuja las fronteras entre el club y el escenario, el grupo formado por Edmund Kenny, Harvey Grant y Lawrence Howarth promete una noche donde la electrónica respira, se estira y se transforma en algo orgánico y vivo.

Su paso por la capital se enmarca dentro de un tour europeo que ha recorrido ciudades como París, Ámsterdam y Praga, y que concluirá en Berlín a finales de mes. En Madrid, los británicos ofrecerán uno de los directos más esperados por los amantes de la electrónica alternativa, con un sonido que se mueve entre la melancolía urbana y el pulso nocturno.

Un sonido que nace del contraste

Formados en Londres en 2016, Kerala Dust se han convertido en una rara avis dentro del panorama electrónico. Lejos de la frialdad del laptop, su música se alimenta del contacto humano: sintetizadores analógicos que dialogan con guitarras repletas de eco, líneas de bajo que recuerdan al trip hop de los noventa y una voz grave que parece arrastrar toda la resaca emocional de la madrugada.

Influenciados por artistas como Tom Waits, Brian Eno o Nicolas Jaar, el trío ha desarrollado un estilo difícil de etiquetar, en el que conviven el krautrock, el house más atmosférico y el blues existencial. Su sonido evoca movimiento, como si cada canción fuera un viaje por carreteras vacías o por la pista de un club que nunca duerme.

Violet Drive (2023), su segundo álbum de estudio, es la confirmación de esa identidad sonora. En él, Kerala Dust se atreve a bajar las revoluciones para explorar territorios más introspectivos, donde la repetición se convierte en trance y la textura en emoción.

El directo como espacio ritual

Si algo distingue a Kerala Dust es su manera de entender el directo. En sus conciertos, las canciones no se reproducen: se reconstruyen. Cada show es una reinterpretación, una conversación entre los tres músicos y el público, donde la improvisación juega un papel central.

La puesta en escena combina visuales proyectados, luces envolventes y una ejecución instrumental que se aleja del formato DJ set. El resultado es una experiencia inmersiva en la que la electrónica se siente tan viva como una banda de rock.

Para muchos, asistir a un concierto de Kerala Dust es asistir a un pequeño ritual contemporáneo: un espacio donde la tecnología no sustituye al alma, sino que la amplifica.

Entradas y horarios

El concierto de Kerala Dust en Madrid tendrá lugar el viernes 24 de octubre a las 21:00 horas en la Sala La Paqui, con apertura de puertas a las 20:00. Las entradas están disponibles a través de TICKETMASTER y en la web oficial del grupo.

Quienes busquen una noche distinta, donde la electrónica se convierta en experiencia sensorial y el beat en narrativa, encontrarán en Kerala Dust un destino imprescindible.

De Londres a Berlín, pasando por Madrid: el nuevo mapa europeo de la electrónica alternativa

By Actualidad, Tendencias

Kerala Dust, Acid Pauli o Stavroz encarnan una nueva generación de artistas que llevan la electrónica fuera del club para convertirla en experiencia sensorial. Madrid, cada vez más, forma parte de ese circuito.

Durante años, la cartografía de la electrónica europea se escribió desde un único epicentro: Berlín. Pero esa hegemonía comienza a diluirse. En los últimos tiempos, una nueva constelación de ciudades —Londres, Ámsterdam, Lisboa, Madrid— ha comenzado a reconfigurar el mapa sonoro del continente. Lo que antes era un movimiento de club, hoy es una red de bandas, productores y colectivos que entienden la electrónica como un lenguaje vivo, híbrido y emocional.

Una generación que no distingue entre máquina y carne

El ejemplo de Kerala Dust es elocuente. Formados en Londres, residentes a medio camino entre Berlín y Ámsterdam, su música condensa ese espíritu fronterizo: electrónica orgánica, guitarras reverberadas, voz humana entre loops digitales. A su alrededor orbitan nombres como Stavroz, Parra for Cuva, Acid Pauli o Monolink, artistas que, más que pinchar, tocan; más que producir, construyen paisajes.

Estos proyectos comparten una misma pulsión: devolver la sensibilidad al beat. Frente al exceso del EDM y el hermetismo del techno industrial, proponen un regreso a la emoción. No se trata solo de bailar, sino de sentir el ritmo como una forma de introspección.

En ese sentido, An Echo of Love, el último disco de Kerala Dust, funciona casi como manifiesto. Su electrónica no busca el subidón, sino la resonancia. Cada tema es un eco, un reflejo de la experiencia contemporánea: fugaz, nómada, pero intensamente humana.

Madrid entra en el circuito

Madrid, tradicionalmente asociada a la escena indie o al pop alternativo, se está convirtiendo en una de las paradas naturales de este nuevo circuito electrónico. Espacios como La Paqui, Café Berlín, Siroco o Lula Club están programando cada vez más artistas que mezclan electrónica, jazz y performance visual.

El concierto de Kerala Dust el viernes 24 de octubre en La Paqui simboliza ese punto de encuentro: un lugar donde convergen la energía británica, la estética berlinesa y la calidez mediterránea. Un cruce de caminos que consolida a Madrid como una ciudad abierta a la experimentación sonora y a una forma de entender la electrónica más libre, emocional y performativa.

Un continente en mutación

Europa está viviendo un cambio de ciclo musical. Las fronteras entre géneros se disuelven, las ciudades se comunican entre sí y los artistas ya no pertenecen a una escena, sino a una red. Esa red tiene hoy la forma de Kerala Dust: tres músicos viajando con sus sintetizadores, guitarras y proyecciones, conectando con públicos que buscan más que un set, más que una fiesta.

Quizá el futuro de la electrónica no esté en los clubs, sino en los espacios intermedios: entre la pista y el teatro, entre la tecnología y la emoción, entre Londres, Berlín y Madrid.