Entre fetichismo, arte y capitalismo: el oscuro objeto del deseo

En un mundo donde el vinilo ha vuelto con fuerza, hay uno que reina por encima de todos: el disco más caro jamás vendido es “Once Upon a Time in Shaolin” de Wu-Tang Clan, por el que se han pagado cifras de locura. Pero, ¿vale realmente lo que cuesta?

El grupo neoyorquino decidió en 2015 lanzar una única copia de su disco, en una caja de plata labrada como si fuera un objeto místico. Se subastó por 2 millones de dólares, y durante años nadie pudo escucharlo salvo el comprador: Martin Shkreli, infame especulador farmacéutico.

El aura del objeto único

La historia roza el arte conceptual. RZA y compañía no solo vendían música, sino una declaración contra la industria y el consumo inmediato. Querían que el disco se valorara como una obra pictórica, única e irrepetible.

Tras el encarcelamiento de Shkreli, el álbum fue incautado por el gobierno de EE.UU. y vendido de nuevo a un colectivo llamado PleasrDAO, por una cifra que supera los 4 millones de dólares.

¿Lo ha escuchado alguien completo? No lo sabemos. ¿Lo valía? Eso depende. Porque a veces, en el capitalismo cultural, el valor no lo da el arte sino el mito.

Vinilo, lujo y especulación

Once Upon a Time in Shaolin representa lo mejor y lo peor de la era digital: una crítica al acceso inmediato… convertida en objeto de lujo exclusivo. ¿Vale millones por su música? Nadie puede asegurarlo. Pero su historia ya es parte del relato del siglo XXI.

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