Dos leyendas cruzadas por el destino y separadas por una puerta cerrada

La historia del rock está llena de encuentros fortuitos, alianzas imposibles… y también rechazos que cambiaron el curso de la música. Uno de los más fascinantes es el fallido fichaje de Pink Floyd por Apple Records, el sello fundado por The Beatles en 1968.

Era el Londres psicodélico de finales de los 60. Pink Floyd, aún con Syd Barrett al frente, se consolidaba como un grupo de culto gracias a The Piper at the Gates of Dawn. Su sonido psicodélico, experimental, onírico, parecía encajar con la revolución artística que Apple Records prometía. Pero no fue así.

Una decisión marcada por la sombra de Syd

Según diversas fuentes cercanas a la banda, cuando Floyd se acercó a Apple, lo hizo en un momento especialmente delicado: Syd Barrett estaba en plena espiral de deterioro mental. El grupo quería seguir adelante, pero arrastraba la sombra de un genio inestable.

La leyenda cuenta que fue Paul McCartney quien vetó el fichaje, preocupado por la viabilidad comercial del grupo y por los problemas mentales de Barrett. Otros apuntan que el propio caos organizativo de Apple impidió que nada fructificara.

Años después, McCartney lamentaría en privado no haber apostado por ellos. Pink Floyd terminaría fichando por EMI… y el resto es historia.

¿Qué habría pasado si… ?

Es una de las grandes ucronías del rock británico. ¿Habrían sido más pop? ¿Menos oscuros? ¿Dark Side of the Moon habría existido?

No lo sabremos. Pero lo cierto es que ese «no» cambió la historia de ambos grupos, marcando rumbos distintos en la psicodelia británica.

Share