Así nació La leyenda del tiempo, el álbum que dividió al flamenco y cambió la música española para siempre

En 1979, el flamenco tembló. Camarón de la Isla, el cantaor más respetado del país, publicó un disco que hizo a muchos tirar los vinilos por la ventana: La leyenda del tiempo. ¿El motivo? No era flamenco. O al menos, no como se entendía hasta entonces.

Había batería eléctrica, bajo, teclados, poemas de Lorca, guitarras distorsionadas y atmósferas psicodélicas. ¿Camarón, el dios del cante jondo, rodeado de sintetizadores? ¡Sacrilegio!

Pero lo que parecía un error, fue en realidad una revolución silenciosa.

El disco que partió en dos la historia

La mayoría de los flamencos ortodoxos no lo entendieron. Algunos lo llamaron “disparate”. Otros dijeron que Camarón había vendido su arte. Las tiendas devolvían el disco por falta de ventas. En tablaos y peñas flamencas se comentaba con estupor.

Pero mientras tanto, una nueva generación empezó a escuchar flamenco por primera vez. Gente que venía del rock, del jazz, del progresivo. Camarón les abrió la puerta a un universo que hasta entonces les parecía ajeno.

Fue, sin saberlo, el primer gran puente entre el flamenco tradicional y las músicas contemporáneas. El germen de lo que más tarde serían experimentos como Ojos de Brujo, Niño de Elche, Rosalía o C. Tangana.

¿Quién estuvo detrás de esta locura?

El productor Ricardo Pachón, figura clave en la experimentación musical en España, fue quien animó a Camarón a lanzarse. Le rodeó de músicos como Tomatito (guitarra), Jorge Pardo (flauta), Rubem Dantas (percusión brasileña), Raimundo Amador y músicos que venían del rock progresivo andaluz, como los de Smash y Veneno.

¿El resultado? Un disco que en su momento fue incomprendido, pero hoy está considerado uno de los más importantes de la historia de la música española.

Camarón no traicionó al flamenco, lo liberó

A veces, para que una tradición sobreviva, necesita romperse. La leyenda del tiempo no destruyó el flamenco. Lo hizo más libre. Lo hizo más vasto. Camarón no se fue del flamenco: lo empujó al futuro.

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