Del vinilo censurado al algoritmo: la Anatolian rock revive gracias a su mezcla de fuzz, folclore y política.
Una escena olvidada que hoy se remezcla en la electrónica global y se cuela en playlists españolas de lo-fi y groove.
Imagina a Black Sabbath cruzándose con un místico del desierto de Capadocia. O a Pink Floyd tomando ayahuasca en una boda kurda. La psicodelia turca —ese género que nadie te enseñó en la escuela pero que todo buen crate digger adora— está teniendo un nuevo renacimiento. Y esta vez, no en Ankara, sino en Barcelona, Berlín y Buenos Aires.
La historia de la Anatolian rock comienza en los años 60, cuando Turquía se encontraba entre el cosmopolitismo urbano y el nacionalismo rural, entre la guitarra eléctrica y el bağlama tradicional. Mientras en Occidente los hippies hablaban de amor libre, en Estambul se hablaba de libertad con un precio: la censura, la represión y, más tarde, el golpe militar del 80 que haría desaparecer buena parte de esta escena.
Pero antes del apagón, brillaron artistas como Barış Manço, Selda Bağcan, Erkin Koray o Cem Karaca, que mezclaban la psicodelia más fuzzera con escalas orientales, letras combativas y melodías sacadas del folclore aleví o kurdo. Guitarras wah-wah conviviendo con tambores de bodas tradicionales. Canciones de protesta ocultas en riffs hipnóticos. Una especie de protesta con groove que se te mete en el cuerpo sin pedir permiso.
Décadas después, esos discos comenzaron a reaparecer en tiendas de segunda mano y blogs de música oculta. Sellos como Finders Keepers o Pharaway Sounds reeditaron joyas olvidadas en vinilo. Y llegó lo inevitable: el revival. Pero no como copia, sino como remezcla. DJs como Gaslamp Killer, productores como Altın Gün (aunque sean neerlandeses) o bandas como Gaye Su Akyol tomaron ese legado y lo hicieron explotar en la escena global.
Hoy, TikTok ha resucitado “Ince Ince Bir Kar Yağar” de Selda Bağcan como si fuera un himno melancólico para la Generación Z. Algunos lo samplean, otros lo versionan, otros simplemente lo descubren por azar en una playlist de música turca con estética VHS. Porque la psicodelia turca ya no necesita traducción: solo necesita un algoritmo y un alma abierta.
En España, algunos productores de beat y música electrónica experimental ya han incorporado este tipo de sonoridades: percusiones circulares, voces moduladas, texturas ácidas. Es una música que encaja con la nostalgia, pero también con el presente líquido, donde Oriente y Occidente ya no son extremos, sino una misma espiral psicotrópica.
¿Por dónde empezar? Guía exprés de psicodelia turca para oídos inquietos
Los clásicos imprescindibles:
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Barış Manço – “Derule”.
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Selda Bağcan – “Yaylalar”.
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Erkin Koray – “Cemalim”.
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Cem Karaca – “Resimdeki Gözyaşları”.
El revival moderno:
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Altın Gün – “Süpürgesi Yoncadan”.
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Gaye Su Akyol – “İstikrarlı Hayal Hakikattir”.
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Derya Yıldırım & Grup Şimşek – “Nem Kaldi”.
Para samplear o pinchar:
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Mustafa Özkent – “Üsküdar’a Giderken” (funk cósmico turco).
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Okay Temiz – “Denizaltı Rüzgarları” (jazz percusivo con delirio psicodélico).
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The Gaslamp Killer – “Nissim” (inspirado en todo lo anterior).
La psicodelia turca es como un viaje astral en alfombra de vinilo. Tiene algo de rito, algo de trance y mucho de resistencia. Porque hay músicas que no solo suenan bien: suenan verdadero. Y en tiempos de lo-fi artificial, lo verdadero siempre es un subidón.




